viernes, 19 de julio de 2013


CONSIDERACIONES SOBRE "HANNAH ARENDT"

Esta es una de esas películas que me hacían especial ilusión ver, ya que he leído bastante de la muy interesante obra de Hannah Arendt, el tema de la violencia en el ser humano me apasiona, al igual que las motivaciones de los jerarcas nazis para cometer sus horribles crímenes y para colmo he estudiado filosofía en la universidad. por lo que acabé yendo al único cine donde han estrenado este filme en toda la provincia de Cádiz.
La dirige Margarethe Von Trotta, una de las destacadas del nuevo cine alemán que triunfó en los setenta y ochenta con grandes nombres como Rainer W. Fassbinder, Win Wenders o Werner Herzog, entre otros muchos y muy buenos. Un tipo de cine que siempre me ha gustado mucho y del que he visionado numerosos títulos, a lo largo de estos años. Sin ir más lejos recuerdo de la propia Von Trotta su "biopic" de "Rosa Luxemburgo", "El honor perdido de Katharina Blum", junto a Volker Schlöndorff, o "Las hermanas alemanas".
Y como en el caso de casi todo el cine de Margarethe Von Trotta que he visto, ocurre una cosa muy curiosa para casi todo el que me conoce bien o el seguidor de esta bitácora. Me interesa mucho más la narración que la puesta en escena. Y digo que es curioso, porque en múltiples ocasiones prefiero los movimientos de situaciones y personajes a voluntad en la superficie de la toma, definición de puesta en escena según el "Esculpir en el tiempo" de Andrei Tarkovski, libro clave entre los que hablan de cine, que la propia historia en si. Es decir, prefiero como se cuenta que lo que se cuenta.
Pero aquí no sucede eso y de la dirección solo
puedo decir que es eficaz y fría, con un intimismo exacerbado, con una constante sucesión de planos cortos y plano/ contraplano que recuerda en exceso la realización televisiva de antaño. Aún así todo esta muy bien contado y explicado, con una Barbara Sukowa impresionante, reflejando, de forma muy hábil, a la fumadora empedernida, polémica y brillante pensadora judeo- alemana.
Se centran en un periodo concreto, sin olvidar su relación con Martin Heidegger, que es el enorme debate suscitado a raiz del juicio a Adolf Eichmann, Obersturmbannführer de las SS y responsable directo de la Solución Final. Uno de los aciertos de la cinta, es que ningún actor encarna a Eichmann y se ha elegido utilizar videos de archivo del siniestro personaje, al que Arendt en un acto honesto y muy osado le destaca como un mediocre burócrata sin poder de decisión, al perder la cualidad de pensar al seguir las órdenes de sus líderes. Lo que más tarde se convirtió en la teoría de "La banalidad del mal", que tantos problemas le trajo y que representa de forma admirable la directora de "Locura de mujer".
Una idea sobre la que muchas veces reflexiono y que Abel Ferrara explicaba en "La adicción". ¿Cómo es posible llegar a entender que seres humanos puedan llegar a perpetrar abyecciones como Auschwitz, Dachau, Treblinka, Kolymá, Vorkuta o el régimen del apartheid?. Parece que la solución es burocratizar el exterminio y negar al humano su propia condición. La de humano. Se convierte a la persona en un cáncer o algún otro elemento patógeno. ¿Y qué se debe hacer con un cáncer o bacteria dañina? Pues ya se sabe: eliminarla, aniquilarla, extirparla y acabar con ella. Al burocratizar todo el sistema de exterminio podemos llegar a comprender el por qué de semejante genocidio y entender un poco mejor lo que Hannah Arendt quería decir con la banalización del mal.
El tema de la Shoah, holocausto en hebreo, está muy bien tratado por el documental homónimo de Claude Lanzmann y por un artículo del diario "El mundo", que realizaron Fernando Palmero, José Sánchez Tortosa y Alberto Mira sobre un viaje al corazón del infierno, a los campos de exterminio polacos. Imprescindible.


No hay comentarios:

Publicar un comentario